Historia

La cerámica de Triana, forjada con los barros del Guadalquivir en Sevilla, hunde sus raíces en la época romana y el esplendor hispanomusulmán.
En el siglo XVI se revolucionó con la llegada de la técnica de la mayólica, adoptando una vibrante paleta de colores con predominio de amarillos, azules y verdes.
Es mundialmente famosa por sus elaborados azulejos, que mezclan los motivos geométricos de herencia mudéjar con adornos renacentistas y religiosos.
Su legado decora innumerables patios, iglesias y joyas arquitectónicas como la Plaza de España, manteniéndose viva hoy como gran emblema del arte sevillano.